Ordenadores en las aulas: una mala idea

Leo en varios periódicos españoles noticias relativas a portátiles en las escuelas, tanto ordenadores que serán entregados a cada alumno, como ordenadores que se utilizarán de manera regular en las aulas, y … ¿la verdad? Me parece un gran error dar clase utilizando un portátil en lugar del clásico bloc y boli. Claro que será muy populista anunciar que las aulas están superinformatizadas y que si otros países del Tercer Mundo lo hacen, España no va a ser menos…

Por un lado, está decididamente bien que todos los alumnos tengan acceso a un ordenador. En mi época de colegial, éramos pocos los que teníamos la posibilidad de pulsar más tecla que la de las calculadoras. El resto de la clase se debatía entre el temor y la incomprensión y la fascinación casi sobrenatural por “las maquinitas”, término éste que incluía tanto a las máquinas recreativas como a los ordenadores y todo tipo de artilugio medianamente complicado. Años después me encontré en varias ocasiones a antiguos compañeros del colegio, yendo o volviendo de la universidad, y me comentaban entusiasmados cómo se habían apuntado a cursos para aprender a manejar Microsoft Word. Yo no sabía si reírme o echarme a llorar.

Por eso, si este plan ayuda a que todos los niños –y no tan niños– se familiaricen con el concepto de procesador de textos, hoja de cálculo, y tal, ¡estupendo! No le hará mucha gracia a las academias que viven de enseñar esas cosas, pero también pueden reinventarse como academias de repaso, que eso es algo que siempre tiene público.

Pero por otro lado, no veo más que pesadillas en lontananza. Si los ordenadores son prestados de un curso para otro –como si fuera un libro de la biblioteca– y deben ser reutilizados al año siguiente, ¿alguien puede imaginarse la factura del servicio técnico para ponerlos en orden? Siendo portátiles, si algún elemento se estropea, los reemplazos no suelen ser tan triviales como en los ordenadores de sobremesa. Un fallo interno puede implicar fácilmente la necesidad de sustituir la máquina entera por una nueva, porque “no vale la pena” abrirlo y cambiar la pieza estropeada, o simplemente, es imposible por estar soldada. Y no quiero ni pensar en la parte software. A menos que utilicen Linux o algún sistema que cape a base de bien lo que el alumno puede hacer, o mejor dicho, instalar en el equipo, me huelo a borrón y cuenta nueva obligados cada principio de curso. Que ésa es otra, la privacidad si un ordenador pasa de un alumno a otro. ¿Se borrarán los datos a conciencia o se considera que son todo datos públicos y no pasa nada si pueden ser recuperados o leídos por terceros? (como los e-mails de empresa que se supone son datos de la empresa).

Eso respecto al uso privado. Pero en el uso en el aula, ¿qué beneficios aporta tener un portátil respecto a tener un papel y un boli? La gente, por norma general, no teclea tan rápido, y menos aún a esas edades. Además, tomar apuntes con un portátil es un coñazo; siempre se cae en el detallismo inútil que ni se pasa por la cabeza cuando se escribe a mano. Que si colorines, subrayados, marcos, letra más grande, alineación a la derecha, doble borde… Sin embargo, el detallismo no es el problema. Lo que sí puede ser un problema son las distracciones, especialmente cuando hay acceso a internet. Antes, si el profesor o la clase te aburría, podías hacer bocetos en una esquina de tu libreta o pensar en las musarañas. Ahora, los alumnos pueden dedicarse a poner verde al profesor en twitter, facebook o en la red social que esté de moda en ese momento (he oído que Tuenti es muy popular). Es una distracción multiplicada por 1000, y lo peor es que es mucho más difícil para el profesor poder distinguir entre gente que está realmente atendiendo y gente que no.

Ya se han visto casos en USA de profesores universitarios que han prohibido a los alumnos utilizar el portátil en clase. Sus argumentos eran varios y no sólo coincidían con los que he apuntado arriba; sugerían otro argumento en contra: además de distraer a quien está utilizando el portátil, los alumnos de alrededor también se distraen. Está claro que esto también ocurría cuando alguien hacía dibujos muy grandes en su libreta y cosas así, pero la capacidad de distracción que introducen los portátiles y ordenadores no suma, ¡multiplica su poder para desconcentrar a los alumnos!

Así que con tan pocas ventajas y tantas desventajas, me pregunto si esta decisión se ha tomado pensando en los alumnos o pensando en las noticias y el bullicio mediático que generará.

Related posts:

  1. Si fuera profesor…
  2. La distribución en el futuro…
  3. La TDT
This entry was posted in Informática y cacharros varios and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>