
El sábado por la tarde-noche nos acercamos a St. James’s Park, porque hacían un evento especial con motivo de la noche de Halloween. Consistía en colgar de los árboles las calabazas que con mucho cariño habían tallado los niños de los colegios de Westminster. Por supuesto, las calabazas llevaban lucecitas dentro, convirtiéndose por tanto en pumpkin lanterns o … ¿linternas en forma de calabaza? ¿calabaza-linternas? No se me ocurre cómo se podría traducir.
Cada una era de su padre y de su madre, algunas estaban muy bien mientras otras eran por así decirlo… ¡rústicas! Otras estaban espachurradas, quiero creer que porque tuvieron algún accidente en el transporte desde la escuela hasta el parque.
Las colgaron de los árboles a lo largo del camino que sale del puente sobre el estanque, y de los que están a la orilla del estanque, en la parte del Inn The Park. La verdad es que al principio nos costó descubrirlas, porque brillan muy poco, y de lejos bien podían haber sido confundidas con las farolas del otro extremo del parque. Una vez te acercabas, eran realmente spooky
Una vez allí y después de tratar de haber sido asustados por una pareja de niños disfrazados de fantasmas (que no sé si pretendían que les diéramos chuches), nos acercamos a ver qué daban en el cine, en algún cine, el que fuera. El primero que nos pilló de paso fue el Haymarket Cinema, vimos que daban “The Imaginarium of Doctor Parnassus”, de la que habíamos oido cosas interesantes (además el director era el famoso Terry Gilliam, y con tantos actorazos “no podía ser mala”), y compramos las entradas, aunque aún quedaba una hora y media para que empezara la peli. Pero no problems: nos fuimos a dar una vuelta por el SoHo, Regent Street y compañía para hacer tiempo.
Al Haymarket Cinema ya hemos ido varias veces. Es un antiguo teatro reconvertido en cine primero y cine multisala después (por desgracia). Nos gusta porque tiene más estilo que los típicos Odeon, más solera, si quieres, y es menos tumultuoso que los cines que hay unos metros más arriba, por Piccadilly y Leicester Square, pero de las tres salas que tiene, nos tuvo que tocar la peor… lástima que no nos dimos cuenta antes de comprar las entradas. Cuando vi que nos indicaban la sala 2, se me cayó el alma a los pies, que se suele decir.
Aún recordaba la sensación de incomodidad que sufrí cuando fuimos a ver Moon, en la que fue mi primera experiencia con este engendro de sala. Yo no sé qué problema tuvieron cuando reformaron el cine (quizá se daban con los cimientos del edificio de al lado), o en qué estaban pensando para decidir que hacer una sala donde la pantalla no esté en paralelo con las caras de los espectadores era una buena idea. O lo que es lo mismo: que está torcida, porque la planta de la sala no es rectangular, sino trapezoidal. La otra cosa espantosa de esta sala es que no se apagan del todo las luces del techo, y quedan justo en la misma línea de visión que une el ojo del espectador con la pantalla, así que te pasas toda la película notando las lucecitas entrándote por el rabillo del ojo. Molesto, muy molesto.

Y respecto a la película… menudo bodriete. Como dicen por IMDB, si no llega a ser por los efectos especiales que eran medianamente entretenidos, habría sido un fracaso absoluto. Gracias a ellos, pues aún miras a ver qué va a salir… y tampoco es que sean muy allá (en algunas escenas, casi que podían verse los píxeles en bruto, ya podían haberse echado al rollo y disimular la imagen sintética con algún apañito que la suavizara un poco).
****************** Momento spoilers *******************
A mí que fuera la última peli del Heath Ledger me la repamplinfaba, nunca he sido de estas personas que idolatra a ciertos actores o actrices y va religiosamente a ver todas y cada una de sus actuaciones; prefiero considerar cada papel separadamente, y analizar la actuación en el contexto de la película en concreto. En el caso de esta película, la actuación de cada actor era apropiada, teniendo en cuenta que el guión no tiene ni pies ni cabeza. Mejor dicho: sí lo tiene. Pero está tan cargado de clichés y es un argumento tan simplista que da lástima. Cartas de Tarot, diablos, espejos mágicos… imagínense el argumento más sencillo que se les ocurra con esos elementos y ya tienen el concepto de la película. Ahora lo extienden un poco con un poco de iconografía barata, personajes vacíos y roles predecibles también, con diálogos casposos como el de:
– … porque cumples 16 años [...] y esa mujer a la que amaba se quedó embarazada, hace 16 años, pero murió en el momento de dar a luz…
– ¿A mí? — (responde la que cumple 16 años y es huérfana de madre: no se sabe si al guionista no le llegaba para más el Diálogos 101 o quieren hacer creer que ese personaje es gilipollas… ¡pues claro que te dió a luz a tí, idiota!)
y para rematar, unos diálogos que no se entienden, pero que no es que no se entiendan porque los conceptos que tratan sean de una complejidad lingüística inalcanzable, sino que no se entienden porque no vocalizan, prefiriendo hablar entre dientes. Yo pensaba que era cosa de mi nivel de inglés, que quizá no era suficientemente elevado para el Doctor Parnassus, pero he visto varias críticas de gente quejándose de lo mismo, lo cual me consuela (¿mal de muchos…?).
Si he de destacar algo positivamente, son los escenarios –la acción transcurre en Londres–, en especial las partes grabadas por lo que creo que es el interior de la Battersea Power Station. ¿Pero aparte de eso? Naaaada.
No me salí del cine porque me gusta que las películas tengan la oportunidad de expresarse. Pero esta vez tuve que hacer grandes esfuerzos para no hacerlo, porque aquello no había quien lo arreglara.
****************** Fin de spoilers *******************

Acabemos con una nota graciosa: la cutrez del cartel. Fíjense en la perspectiva, fíjense. El que photoshoppeó esto, se quedó bien a gusto. Es su venganza contra el perspectivismo clásico, la escuela de Leonardo y todos los puntos de fuga del mundo, al grito de “¡QUE OS DEN!”.
Veredicto: ¡no paguen por ver esto!
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