
He visto Ponyo, y me siento obligado a RECOMENDARLA (con mayúsculas).
El argumento es un poco meh, pero cielo santo… ¡qué bonitos son los dibujos! Le hipnotizan a uno, se queda mirando todas las cositas que se mueven, con esa naturalidad y esa suavidad tan pasmosas.
La secuencia de entrada es alucinante; los fondos (creo que les llaman matte painting en la jerga) están hechos estilo pastel y me encantan las texturas, que contrastan de una forma curiosa con las partes animadas, más en el estilo “dibujo animado” de contorno + relleno.
Algunos personajes, como en toda peli de Miyazaki, tienen una carga de cuteness increíble (¡me pregunto cómo podría traducir cuteness al español!, se aceptan sugerencias), a pesar de ser raros de narices (¿dónde han visto ustedes peces con cara y vestido?). Y Ponyo, en un momento dado, es la viva imagen de Totoro. Pero miren qué carita pone, en la foto…
Como siempre, recomiendo verla en versión original japonesa. Con subtítulos, en este caso, porque si no, no me entero de nada. Pero se ve que en otras versiones han cambiado cosas del diálogo (por ejemplo en el doblaje al inglés, el protagonista se dirige a sus padres con “mummy” y “daddy”, mientras que en el original en japonés los llama por su nombre) para “no romper los esquemas” a los espectadores.
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**Semi-SPOILERS, no lean si la van a ver**
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Que el argumento en sí sea ligeramente ñoño y con poca lógica, ni lo critico, puesto que la idea era que la película adoptara el punto de vista de un niño de cinco años. Así que viéndolo desde esa perspectiva, puede colar casi cualquier cosa.
Lo que sí que no me acaba de convencer es la insinuación –escondida en el fondo de los fondos de los fondos de la trama– de que las mujeres deben renunciar a ciertas cosas para estar con los hombres. No sé si es cosa de la cultura japonesa (???) pero no podía dejar de percibir un cierto sometimiento servil en el desenlace. O soy yo, que, como buen gato, estoy hiperperceptivo.
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