St. James’s Park Allotment: RIP

Desde hacía un par de años contábamos con un allotment en St. James’s Park. Consistía en un pedazo de parque vallado, dividido en parcelas y con muchos tipos de frutas y vegetales plantados –según la estación del año– con fines educativos y didácticos.
Escuelas y asociaciones de disminuidos visitaban el huerto y, además de aprender sobre la naturaleza y “de dónde vienen las cosas que comemos”, contribuían a que el huerto siguiera vivo, dejando su granito de arena tras de sí, puesto que tenían la ocasión de tomar parte activa en el mantenimiento: sembrar, podar, regar…
Para los malpensados: no eran mano de obra gratis; los jardineros del parque son los que realmente hacían el trabajo duro (los vi con mis propios ojos), excavando grandes extensiones, arrancando troncos secos y etc etc.
La verdad es que era un sitio estupendo, precioso. Sobre todo en primavera-verano, cuando hacía calorcito y entrabas ahí, se levantaban las fragancias de todo lo que había allí plantado, y olía estupendo. Tan a naturaleza… Las tomateras, los pimientos, frutas varias (peras, manzanas…), y sobre todo, las hierbas aromáticas como lavanda y albahaca. Daba gusto sentarse en uno de los banquitos que seguían el perímetro de la instalación y quedarse allí un rato, dejando a la pituitaria alucinar con tantos estímulos.



Y cuando se cansaba uno de disfrutar, siempre podía dedicarse a leer los consejos de jardinería y horticultura varios que había diseminados por la instalación: desde cómo cultivar hierbas aromáticas y vegetales como pimientos, lechuga y zanahorias en casa, a cómo preparar abono con los residuos de la casa, y por qué los murciélagos y las abejas son buenos para los humanos, entre otro montón de datos didácticos de lo más interesantes e instructivos.

Pero las cosas buenas nunca duran demasiado tiempo, y el allotment cerró sus puertas el pasado Octubre, aunque la valla y todas las parcelas seguían allí hasta hace poco (se podían ver por unas aberturas que había en la valla). Sólo quedaban rastrojos, malas hierbas y cuatro plantas que se resistían a morir: ¡el paraíso para los pájaros picoteantes!
Tenía la esperanza de que cambiaran de opinión y volvieran a resucitarlo para esta nueva temporada, pero el otro día me encontré con una visión tristísima y que, efectivamente, convierte mis esperanzas en futiles. La empalizada que había ha sido sustituida por una fragilísima valla temporal, han retirado los pavimentos que hacían las veces de límite de las parcelas y se han llevado también la caseta, los bancos y el resto de cosas. El allotment es ya un recuerdo del pasado

¡Quede aquí esta página en su memoria!
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