Hace aproximadamente un año, me di cuenta de que los edificios de al lado sacaban unas bolsas azules a la calle un par de veces por semana, y como bien dice el título del blog, mi instinto gatuno me incitó a curiosear de qué se trataban. Era fácil de averiguar, puesto que en las bolsas (tamaño bolsa de basura grande) hay impreso un “WHAT CAN I RECYCLE?” que te da una idea fácil de cuál es su propósito.
Extrañado, me pregunté por qué ellos sí y nosotros (es decir, los vecinos de mi edificio) teníamos que ir con el reciclaje hasta un contenedor para proceder a nuestra noble labor recicladora, siendo que estamos en la misma calle. Un poco de investigación en la web del Westminster Council (lo que viene a ser el Ayuntamiento, para entenderse) me confirmó lo que sospechaba: ¡sí que teníamos derecho a que recogieran nuestro reciclaje!
Pero claro, para eso necesitas las bolsas específicas de reciclaje, porque no se llevan nada que no esté en esas bolsas reglamentarias. Les escribí un e-mail y me enviaron una caja entera de rollos, que por cierto, pesaba un huevo. Desde entonces, tengo rollo hasta aburrir
Así que estaba yo tan feliz, sacando el reciclaje a la puerta de nuestro edificio, como el resto de edificios de nuestra calle. Y eso iba a hacer anoche, cuando al abrir la puerta del edificio me encontré de frente con una de las vecinas, que me dirigió una mirada asesina al ver que yo depositaba una bolsa en el exterior. ¡Sacrebleu! Como yo estaba tan campante, me dijo/advirtió entre susurros y siseos sibilinos:
– ¡No puedes dejar bolsas a la puerta del edificio!
Y yo, con toda la autoridad que me confiere el hecho de que Westminster me hubiera enviado bolsas para reciclaje, le contesté:
– Sí que puedo.
– ¡¿Cómo?! ¿Quién lo dice?
– Westminster. Westminster Council.
– ¿Desde cuándo? ¡Pero si nunca lo hemos hecho!
Ahh el clásico “nunca se ha hecho”, pensé. Pero como quiera que yo me había informado a base de bien…
– Pues desde julio del año pasado, que se empezó a hacer esta recogida residencial.
– Pero pero pero… ¡¿y qué pasará si TODOS sacan su bolsa de reciclaje aquí a la puerta!? ¡Imagina veinte o más bolsas, aquí!
– No creo que vaya a ser problema: yo saco el reciclaje cada dos semanas… y dudo que mucha gente se preocupe de reciclar de normal. No hay más que ver los cubos de la basura “orgánica”… que están siempre llenos de periódicos y botellas de cristal.
– Oh, ah, sí.
– E imagino que todo depende de cuánta gente mayor hay en el edificio. Normalmente no suelen reciclar…
– Tienes razón… pero aún con todo… ¿y si todos sacaran sus bolsas a la puerta?
– Mira la cantidad de bolsas que hay en los otros edificios como ejemplo (había cuatro o cinco bolsas esmirriadas en toda la calle).
– Pues también… ¿y dices que sólo hay que llamar para que te envíen las bolsas?
Me pregunto si llamará para informarse o si lo cotilleará con los vecinos que tiran los periódicos, cartones y botellas de cristal junto con el resto de la basura orgánica, y me dedicarán miradas asesinas todos a la vez. Veremos…
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