Beigel Bake

Se me había despistado hablar del segundo acontecimiento del viernes pasado. Cuando llegué a Old Street, y a pesar de que pensaba que llegaría tarde, la gente con la que había quedado aún no había aparecido por allí. Así que estuve dando vueltas por Hoxton Square mientras esperaba. Luego sólo llegó parte de los “convocados”; los demás estaban perdidos en combate. Y para esperar, ¿qué hicimos? Pues dar más vueltas por allí.

Al final habíamos dado ya más vueltas que una peonza. En el pub-restaurante donde decían de ir a cenar había una de gente que asustaba, y cuando finalmente aparecieron los que faltaban, ya nos habíamos ido de allí, decididos a pillar algo para cenar. Nos llamaron y al contarles nuestro plan se apuntaron sin dudarlo. Y no es para menos, con la buena fama que tenía nuestro destino: Beigel Bake.

Por lo visto es toda una institución en Brick Lane. Un horno solicitadísimo que produce y vende bagels (un panecillo o bollo, en forma de rosquilla, pero no dulce) y panecillos sin descanso, acompañados –o no– de generosos rellenos, tanto dulces como salados. Era miprimera vez también en el Beigel Bake, y me decidí por el famoso Salted Beef Bun, eso sí, con mostaza francesa, que la inglesa pica como una condenada.

Lo cierto es que tenía un poco de aprensión inicial, puesto que mi última experiencia con el Salted Beef fue uno de esos paquetes que venden en el súper, con lonchas finísimas, estilo jamón york, y condenadamente saladas. Pero me habían hablado tan, tan bien de aquellos bollitos, que no podía resistirme a probarlos.

Fue toda una revelación. En el panecillo había tres lonchas de casi un centímetro de grueso cada una, sabrosas y jugosas, con la sal en su punto, recién cortadas de una pieza más grande que tenían encima del mostrador. Se podían apreciar las fibras, los músculos: ¡aquello sí era beef, y no lo que venden en los súpers! La mostaza le daba el contrapunto que le faltaba, sin pasarse, y el panecillo lo recogía todo con humildad y dedicación.

No duraron ni cinco minutos. Los devoramos con gana –cada uno el suyo, como es obvio–, en la minibarra que hay a la izquierda en el local. Y todo esto por unas £3 ó £4, no me acuerdo bien (porque pedimos botes para beber también). Mientras tanto, la cola de gente seguía moviéndose, pero el local no se vaciaba nunca. Actividad incesante.

Y después, a seguir deambulando por Old Street…

Beigel Bake
159 Brick Lane,
London E1 6SB

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