La noche en que David Cameron se convirtió en Primer Ministro, teatralizada

ACTO I

A la puerta de 10, Downing Street. Hay un podium con un micrófono. Muchos periodistas expectantes. El público llano, a la entrada del callejón y tras las barreras antitanques, abuchea constantemente.

Se abre la puerta.

Salen Gordon y Sarah Brown. Gordon avanza con gento apesadumbrado hacia la cámara, mientras Sarah se sitúa en un discreto segundo plano, mirando a su marido con ojos de cordero degollado.

Gordon presenta su dimisión. So long, and thanks for all the fish, pero en politician-bullshit-talk. Tras desempeñar la segunda tarea más importante del mundo (Primer Ministro del Reino Unido), ahora se va a dedicar a la primera tarea más importante: ser padre.

Los periodistas se conmocionan, echan mano de sus paquetes de kleenex. Los cámaras hacen lo posible por mantener el pulso y que no tiemble la retransmisión.

Sarah y Gordon se secan las lagrimitas y entran en Number 10 de nuevo.

Salen con sus niños, que aparecen en escena dando saltitos y alegres, ajenos a todo el espectáculo. Todos cogidos de la mano, se dirigen hacia un coche que los lleva fuera de Downing Street, y se van a la sede del Labour Party. Como si hubieran abandonado la casa del Gran Hermano y fueran a reunirse con Mercedes Milá para que les hiciera preguntas indecorosas. Pero asumiremos que vivieron felices y comieron perdices (orgánicas, por supuesto).

La gente abuchea y aplaude a partes iguales.

Fundido a negro.

~~~

ACTO II y ÚLTIMO

A la puerta de 10, Downing Street de nuevo. El pódium con el micrófono sigue ahí. El público tras las barreras está dividido entre los LibDem pro-pacto con los Con y los anti-pacto. Se oyen cosas como Tory scum, abucheos y todo eso.

Entran dos coches por el callejón. Los guardaespaldas, irónicamente, van en el primer coche. Del segundo coche sale David Cameron, saluda a las masas, y da la vuelta hasta la otra puerta para abrirla. Sale del coche Samantha Cameron, y se atusa el vestido con discreción. Hay que estar perfecta. Se cogen de la mano y caminan hasta el pódium con nerviosismo.

Samantha se queda por detrás, como Sarah había hecho antes, y mira a David con ojos de cordero degollado también, pero con cierto aire triunfal.

David se posiciona delante del pódium y anuncia que la Reina le ha pedido que sea Primer Ministro, y él ha aceptado.

Los periodistas hacen unos cuantos ooohs, ahhhs.

David da la brasa un poco más, alabando la tarea del gobierno anterior, y anunciando que va a ser complicado, pero que van a gobernar los Tories y los Lib-Dems juntos. Parece que le haya dado un calambre en el pulgar de la mano derecha (lo tiene tieso). Más blah-blah.

Se dirige hacia la puerta, abraza a Samantha que también se dirige hacia la puerta, con su sonrisa perfecta. Sonríen a los fotógrafos que se están poniendo las botas (¡flash!, ¡flash!, ¡flash!). ¡Ay, qué nervios! La puerta se abre un poco, entran un poco, se vuelven a girar y saludan a las cámaras. Esto parece Lluvia de Estrellas. ¿Pero dónde está Bertín?

Se cierra la puerta.

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