
Me regalaron este libro hace un año, casi dos. Lo tenía en la pila de libros por leer desde entonces. Miento; lo empecé a leer un día, pero el primer capítulo se me hizo tan coñazo que lo dejé para otra ocasión.
La semana pasada decidí ir al parque, aprovechando el último día de buen tiempo, para practicar una actividad deliciosa: leer tumbado en el césped. Pero eso requiere un libro no muy pesado (por aquello de no quedarse sin brazos). Todos los demás libros de la pila “para leer” son de un tamaño considerable, así que el único candidato viable era “El guardián entre el centeno”. En fin, que me dije: le ha tocado, vamos allá.
Sólo me dio tiempo a leerme la mitad del libro en el parque: me retiré antes de pillar una insolación, no sin haber llegado ya a dos conclusiones:
- el protagonista es un neurótico
- la traducción es inquietante
La primera conclusión se confirma según se continúa leyendo el libro, y se requetereafirma aún más cuando se acaba. He visto críticas por ahí que elogian el libro porque “representa la visión de un adolescente mejor que ningún otro libro en la historia”. Paparruchas. Este tío está neurótico perdido; es de ese tipo de personas “difíciles de tratar”. No es un adolescente típico ni es un reflejo típico de la adolescencia. De hecho, creo que la insistencia de los mass-media en encasillar a los adolescentes en estereotipos como el que describe este libro hace más mal que bien, y no puede más que responder a un interés oculto para seguir considerando a los adolescentes como sub-seres humanos que están de atar y al borde de ser ingresados en un psiquiátrico.
La segunda conclusión la comencé a intuir cuando noté que los protagonistas repetían con insistencia “¡Por Dios vivo!” para expresar sus sentimientos de indignación/admiración/sorpresa. Comoquiera que tal expresión no es de uso común en la sociedad que yo conozco, miré a ver si es que la traducción era del año catapúm y por eso utilizaba modismos que me resultaban extraños, pero no: era de 2006 y por el nombre, la traductora parecía española (¡podría haber ocurrido que hubiera sido traducido por alguien del otro lado del charco!).
Al final, en un ataque de curiosidad, acabé buscando en Internet y encontré prontamente un PDF con la versión original en inglés. Enseguida localicé la expresión original; “Por Dios vivo” era “For Christ’s Sake” en inglés. Mejor dicho, en el libro aparece como “for Chrissake”. Yo personalmente lo habría traducido como “¡Por Dios!”, y no puedo dejar de pensar que huele muchísimo a una traducción literal.
La otra pega que le encuentro a la traducción es que el libro se hace pesado, increíblemente pesado, traducido al español, porque el protagonista habla en primera persona y se dirige a “you”. Esto, que en inglés funciona muy bien, porque puede ser perfectamente “tú”, “vosotros”, “usted” o “ustedes”, lo han traducido por “ustedes”, y es terriblemente tedioso de leer. Para muestra un botón: el inicio del libro.
En inglés:
If you really want to hear about it, the first thing you’ll probably want to know is where I was born, an what my lousy childhood was like, and how my parents were occupied and all before they had me, and all that David Copperfield kind of crap, but I don’t feel like going into it, if you want to know the truth. In the first place, that stuff bores me, and in the second place, my parents would have about two hemorrhages apiece if I told anything pretty personal about them. They’re quite touchy about anything like that, especially my father. They’re nice and all–I’m not saying that–but they’re also touchy as hell. Besides, I’m not going to tell you my whole goddam autobiography or anything.
Y en español:
Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso. Primero porque me aburre, y, segundo, porque a mis padres les darían dos ataques por cabeza si les dijera algo personal acerca de ellos. Para esas cosas son muy susceptibles, sobre todo mi padre. Son buena gente y todo eso, no digo que no, pero también son más susceptibles que el demonio. Además, no crean que voy a contarles toda mi maldita autobiografía ni nada de eso.
Si seguí leyendo el libro es, como les he contado en otras ocasiones, porque no me gusta dejar cabos sueltos. Pero era realmente un ejercicio de concentración e insistencia.
Lo cierto es que aún no comprendo a qué santo tiene tanta fama y popularidad el librito de marras. Desde luego, como retrato de carácter funciona a la perfección. Como historia tiene sus momentos interesantes, pero no acaba de engancharme. Queda demasiado estilo polémico-americano-violento. Puestos a elegir un libro donde el autor hable en primera persona y esté también de atar, preferiría quedarme con Molloy de Samuel Beckett, donde al menos el absurdo se lleva hasta límites absurdos de verdad, y no se queda en medias tintas. Desde luego, si lo tuviera que leer de nuevo, o recomendárselo a alguien, optaría por la versión original.
Mi veredicto: 6/10.
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