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Doctor Zhivago

¡Habré visto de veces discos antiguos (y cassettes) con “la banda sonora de Dr. Zhivago”! Y al final me dije: ya está bien, hay que ver la película.
Ponyo on the cliff by the sea

He visto Ponyo, y me siento obligado a RECOMENDARLA (con mayúsculas).
El argumento es un poco meh, pero cielo santo… ¡qué bonitos son los dibujos! Le hipnotizan a uno, se queda mirando todas las cositas que se mueven, con esa naturalidad y esa suavidad tan pasmosas.
Vuelta, trompicones y alarmismo gratuito
Hace una semana que volvimos y que llevo pensando en escribir algo aquí. O mejor dicho, llevo una semana divagando sobre qué podría postear. Podría escribir sobre las películas que vimos estando en España, pero no me gusta escribir sobre una película si no la tengo fresca. Lo más que podría decir es que vimos Spanish Movie, que no estaba mal (aunque no creo que mucha gente fuera de España le pillara la gracia), Planet 51 (un bodrio bonito, pero… ¿qué esperar con cuatro directores?), y In The Loop (divertida y blasfema a partes iguales). Esta última la vimos en versión original subtitulada en español, y fue “lo peor”. Los subtítulos se comían la mitad de la pantalla y tenías que hacer un gran esfuerzo para no leerlos. No sólo porque sí que entendíamos el diálogo sin necesidad de subtítulos, sino porque además decían cosas diferentes. Fue duro, duro. Nos prometimos no volver a ver una película subtitulada en España.
La vuelta también fue súperdivertida: ¡nos cancelaron el vuelo por malas condiciones del tiempo otra vez! O sea: por lo mismo que a la ida. Suerte que esta vez, la compañía fue rápida en anunciarlo, y pudimos enterarnos de la cancelación antes de ir al aeropuerto. Lástima que ya habíamos hecho el Tetris habitual para meter las cosas en las maletas, en vano. Afortunadamente, esta vez sólo nos tuvimos que esperar dos días para poder volar (la otra vez fueron unos 4 ó 5; ya ni me acuerdo).
Lo mejor fue que nos esperábamos encontrar centímetros y centímetros de nieve a la puerta de casa, dado el alarmismo generalizado en todos los malditos medios de (in)comunicación y lo que habían visto nuestros ojos al aterrizar en un Gatwick cubiertito de nieve por doquier. Bueno, pues no. Al salir de Victoria, el único fenómeno metereológico que pudimos admirar fue una sutil niebla que ni siquiera podría pasar por Big Smoke, y una tirilla de nieve acumulada en un pequeño recoveco, así como por equivocación. O sea, una birria.
Los siguientes días hizo bastante frío, pero no los menos diez y menos veinte que advertían en todas partes y más. Cayó una nevadilla (Light snow, que dicen en la BBC) y para de contar. Obviamente llegamos cuando ya había pasado lo bueno, porque el viernes me di una vuelta por St. James’s Park y el lago central estaba helado en un 60 o 70% de su superficie todavía. Así que sí, han sido condiciones extremas –en comparación con lo habitual– pero no tan extremas como nos habían pintado. ¿O es que han preferido optar por la cautela? (buf, iba a escribir ¿han preferido errar en el lado de la cautela? cuando me he dado cuenta de que estaba traduciendo involuntariamente de err on the side of caution).
Personalmente imagino/vaticino que aún falta la nevadita tradicional de Febrero, para poco después despedir el invierno y comenzar la primavera, así sin que nadie se lo espere. A ver si este año tiene narices de caer más fuerte que la del año pasado y batimos algún record en Central London. O aunque simplemente sea para que dure más tiempo en modo nieve y menos en modo fango helado repleto de charcos.
Como todos los principios de año, me he hecho algún buen propósito, y uno de ellos es escribir más en el blog. Por supuesto, como todo buen propósito, la probabilidad de que se ponga en práctica es inversamente proporcional a los días transcurridos desde el 1 de enero, pero intentaré luchar en contra de dicho enunciado
¡Veremos qué pasa!
Passport to Pimlico

La película transcurre en Pimlico, un barrio del suroeste de Londres, que probablemente no les suene de nada, aunque si han venido a Londres usando el Gatwick Express han pasado por él o al lado suyo, puesto que Victoria si no pertenece a Pimlico, desde luego está pared con pared.
El argumento está compuesto por una serie de absurdos hilvanados uno detrás de otro con grandes toques de ironía y humor británicos, incluyendo el situar el inicio de la película en una ola de calor. ¡Gran recurso estilístico para los ingleses! Un setting incomparable
La película, aunque tiene localizaciones del Pimlico real (de por aquella época, que de lo que sale, hoy en día queda más bien poco) y otros lugares de Londres como Houses of Parliament, Whitehall y Downing Street, fue grabada en los Ealing Studios, que como uno podría esperar, están en Ealing, en el oeste de Londres. Todo queda en casa. Lo curioso es que yo pensaba que ya no harían películas y que estarían requeteextinctos, pero ayer viendo los trailers en el cine salió el anuncio de una nueva película producida en los Ealing Studios. Así que… ¡bien por ellos!, por seguir al pie del cañón.

Las referencias a la climatología son constantes, al igual que las restricciones y racionamiento que estaban a la orden del día en la Inglaterra de postguerra (el racionamiento acabó en 1953, unos ocho años después del final de la guerra y cuatro después de que se rodara esta película), pero de todo se hace chiste.
Una comedia muy entretenida. No dejen de echarle un vistazo. Lo mismo la heatwave peliculera les hace entrar en calor, ¡muy recomendable cuando hace los fríos siberianos que estamos padeciendo últimamente!
- Descargar la película de archive.org
- Más detalles: en Wikipedia y en imdb.
Where the wild things are

Sin pensarlo ni beberlo, ayer acabamos yendo a ver “Where the wild things are“, una extraña película que me pilló totalmente desprevenido. Al parecer la promocionaban como una peli para niños, pero tenía un no-se-qué que me tenía intranquilo durante toda la película.
No sé si eran los personajes, el argumento, la escenografía, pero todo tenía un punto de tensión que le hacía a uno sufrir con la incertidumbre de si iba a pasar algo horrible de un momento a otro o no. ¿Están hechas de eso las buenas películas? Pues no lo sé. Lo que sí sé es que las películas que me gustan no son como ésta; no creo que la vuelva a ver. Demasiadas segundas lecturas, dobles sentidos, frases entre líneas y rollos varios, y los monstruos me resultaban físicamente bastante repugnantes.
Quizá esta sensación de inquietud y disgusto se vio aumentada porque vimos la peli en el Cineworld de King’s Road, alias “La nevera de Chelsea”. Los últimos minutos de la película los alterné entre desear que acabara para acabar con la intriga, y desear que acabara para poder salir corriendo y acabar con el frío. Como anécdota, incluso la taquillera nos dijo que estaba heladísima. Es bastante curioso, porque la otra vez que vinimos a este cine –un delicioso día caluroso, en pleno verano– también nos quedamos helados, en la mismísima sala 1. ¿Coincidencia? ¿Tendremos que escribir una carta a dirección para que le meta caña a las estufas?
Breakfast on Pluto

El domingo pasado hacía un tiempo que invitaba a quedarse encerrado en casa y no salir en todo el día, y eso hice. Aproveché para dedicarme al bello pasatiempo de pintar monas, mientras me ponía al día con películas varias y tomaba té.
Entre las películas que vi, merece la pena destacar Breakfast on Pluto. Es una extraña historia de una chica que nace chico, es abandonada por su madre… y todo esto sucede en una Irlanda catoliquísima y liada con terrorismo al mismo tiempo. A pesar de ello, la película no es deprimente, no trata de caer en los tópicos fáciles ni causar repugnancia o jugar con el morbo populista. La historia transcurre elegantemente, los actores son geniales y te deja hasta un regusto dulce al acabar. Como bonus, sale Londres en los 70’s, así que no dejen de verla. La música también está muy bien.
Ficha en IMDB
Calabazas, fantasmas y “The Imaginarium of Doctor Parnassus” en el Haymarket Cinema

El sábado por la tarde-noche nos acercamos a St. James’s Park, porque hacían un evento especial con motivo de la noche de Halloween. Consistía en colgar de los árboles las calabazas que con mucho cariño habían tallado los niños de los colegios de Westminster. Por supuesto, las calabazas llevaban lucecitas dentro, convirtiéndose por tanto en pumpkin lanterns o … ¿linternas en forma de calabaza? ¿calabaza-linternas? No se me ocurre cómo se podría traducir.
Cloudy with a chance of meatballs

… o en otras palabras… ¡peliculón!
Al fin hemos conseguido a verla. Hemos tardado tanto que ya ni siquiera la daban en sesión de tarde, sólo en la matinée. Casi, se diría, horario infantil: 12.30h. Pero bien está cambiar por una vez. Nos ha venido de perlas el cambio de hora, así hemos ganado una horita; si no, no nos habría dado tiempo a llegar, porque ha sido “pensado y hecho”, y hemos llegado justitos, justitos.
En lugar de la súper sala 1, como cuando fuimos a ver “Up”, nos ha tocado la sala 4, que es mucho más pequeña e íntima: apenas tiene iluminación auxiliar, así que realmente te quedas a oscuras si la pantalla se queda en negro. Como nota curiosa, éramos cuatro personas en la sala
La película no tenía ningún corto previo, al contrario de la tradición Pixar, así que hemos entrado en materia rápidamente. Está llena de guiños graciosos; por ejemplo, en la introducción ya pone algo tal que “Sony pictures presents this movie made by … a lot of people”. Y el resto son todo bromas a unas y otras cosas, burlas de los tópicos, y chistes, uno detrás del otro. Juego de palabras como cuando la reportera, Sam, retransmite “Icecream, you scream…” (que no se traduciría como “helado, tú gritas”, sino más bien como “yo grito, tú gritas”). Me pregunto cómo traducirán estas cosas luego al español.
Las carcajadas eran continuas, si no por una cosa, era por la otra. Quizá la calidad del render no es tan buena como la de Pixar, pero lo que importa, que es el guión, está perfecto. Divertido sin caer en el sentimentalismo forzado ni en los chistes ñoños para niños. Es una película para niños adultos, diría yo. Con suficiente fantasía como para que nos olvidemos de buscarle sentido a lo que ocurre y que los niños se lo pasen pipa, pero con un humor con casi segundas intenciones que probablemente sólo captas cuando eres más mayorcito.
De hecho, incluso diría que me ha gustado más que Up, que en algunos momentos pecaba de esa blandenguería de laboratorio que tanto repelús me da. Puede que sea, también, porque esta es una comedia pura y dura, y su intención es hacer reír, no conmover.
Veredicto: si les gustan las historias inverosímiles y quieren pasar un rato divertido, ¡es su película! Si en cambio buscan películas con reflexiones metafísicas sobre temas monumentalmente serios, o simplemente, una película en la que echar una lagrimita, olvídense.
Habrá que hacerse con el libro y ver si la película está a la altura del mismo. ¡O a la inversa! Ya sería caso que el libro fuera peor que la peli.
PD Por cierto, si les gustaba el Equipo A y echan de menos a Mr. T, no dejen de verla, puesto que Mr. T pone la voz al poli
“Up” en el Empire (Leicester Square)

Fui a ver la película con cierta reticencia y desconfianza. Al fin y al cabo, desde que vi el fiasco que era “Wall-E”, andaba un poco a la defensiva con Pixar/Disney… y eso que Wall-E no era en el ultramachacado Disney Digital 3D, aunque dudo que eso la hubiera salvado.
En fin, que me despisto. La vimos en el Empire, que es el cine más grande que conozco en Londres… si te toca la sala 1, que es la grande, claro está. En ese caso, es toda una experiencia. Dice Wikipedia que tiene 1330 asientos, así que ya pueden imaginarse el tamaño de la pantalla.
A la entrada nos dieron las necesarias gafas 3D y unas toallitas para limpiar las gafas, porque al contrario que con Coraline, las gafas no venían precintadas, sino que las devuelves a la salida de la peli, y por ello quizá te tocan unas tan guarras que hace falta limpiarlas para poder ver algún pixel. Esto no sucedió en nuestro caso, quizá fuimos bastante temprano y aún no habían ido los de las manos grasientas.
Lo mejor de este cine es cuando van apagándose las luces de las paredes, en secuencia, mientras se apagan las luces del techo también, antes de empezar la proyección. Le da una ceremonia que otros cines no tienen. Y poco después de que se apagaran las luces, empezó el ametrallamiento de anuncios infantiles. Claro, como es “una peli de dibujos”, pues a poner anuncios para niños. Lo impactante venía porque la proyección era digital, lo cual implica que las imágenes eran pixel-perfect, y por tanto, se veían todos los detallitos de las imágenes. Por ejemplo, en el anuncio de Flora se apreciaba perfectamente la textura de la hoja de metal que recubría los paquetes antiguos.
Poco después sale una imagen que te invita a ponerte las gafas 3D, y entonces es cuando empieza el ametrallamiento 3D, con todos los trailers tratando de mostrarte las escenas más impactantes y llamativas para que te intrigues y vayas a las próximas películas con 3D… es un poco machacón tanto golpe de efecto seguido, pero como no lo ves todos los días, pues te quedas mirando por el gusto de hacerlo.

Tras ello, vinieron la clásica animación de la lamparita hundiendo la I de PIXAR, demostrando el súper sistema THX del cine y el tradicional corto de Pixar pre-largometraje, “Partly cloudy“, una historia de nubes y cigueñas muy divertida, y que de alguna manera te metía ya en ambiente para la película en sí.
De hecho, la transición está tan conseguida, que casi no me dí cuenta de que empezaba la película; pensé que estábamos viendo el mismo u otro corto. Ahí se veía la maestría del ritmo que no exhibían desde The Incredibles. La historia avanza sin parar, no hay ni un minuto de aburrimiento ni tiempos muertos. El 3D te ayuda a meterte en la historia, pero no se usa gratuitamente, sino como complemento. Lo importante es la emocionante trama que se va enredando y desenredando y volviendo a enmarañar un poquito, siempre dejándote con la intriga de saber cómo saldrán de ésta los protagonistas, que son por cierto un plantel de lo más increíble… y además, ¡literalmente!
En resumen, una gran película que nos hizo pasar una tarde muy entretenida en un enclave fantástico. Película súper recomendada, a ser posible en 3D, y si no, seguro que también mola.
